lunes, 15 de octubre de 2007

Escape con palomitas

Hay veces que quiero vivir en la sala de un cine. Con el aire acondicionado controlado, evadido de la luz, del tráfico, oliendo siempre a palomitas y a refresco de manzana diluido en agua.
Vivir en un lugar en donde me conmueva con las historias de los otros, en donde quiera ser ése y aquél personaje, pero en el que ni las balas ni la partida de los amigos duelan.

Un lugar en donde se pueda ir al pasado a arreglar asignaturas pendientes, y en donde los errores cometidos y los ratos aburridos me los arregle un editor.
Pero siempre el escape termina a las dos horas de película porque te prenden las luces en los créditos finales y te das cuenta que es momento de agilizar tu memoria para recordar en qué piso dejaste estacionado el carro...y en qué otro lado dejaste estacionados tu vida y tus pendientes.

Por eso me gustan las películas que no se acaban en nada, como Lost in Translation, porque me permiten fantasear con que la historia no se termina, o que por lo menos no merezco saber el desenlace hasta que regrese al cine o al dvd a verla de nuevo. Las películas sin final me permiten regresar a mi escape cinematográfico para ver si esta vez sí le entiendo a la historia.

Desde hace 15 años que no puedo despegarme de la frase que aparece hacia el final de la película Mediterráneo, mi favorita de favoritas. Dice: "Dedicada a todos los que se encuentran escapando en estos momentos". Creo que a partir de que la leí supe que si bien no tengo los huevos para largarme a Calcuta o a África para descifrar el hilo negro de la (mi) existencia, lo que sí puedo hacer es pagar el boleto para un viaje de dos horas de escape neto.

Mi último pseudoviaje lo hice ayer. Fui a ver la danesa Después de la Boda (Efter Bryllupet), que recomiendo muchísimo y que trata precisamente de un tipo que luego de escapar 20 ó 30 años, descubre que su vida lo sigue esperando en algún lugar del mundo. Además de las actuaciones y del guión, la película tiene como plus que un par de escenas están musicalizadas por el grupo Sigur Rós.

Véanla y huyan.

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