jueves, 9 de octubre de 2008

La última y... ¿nos vamos?

Tengo una habilidad sorprendente para salirme de la oficina temprano, pero batallo mucho para desprenderme de una buena fiesta.

Este rasgo de personalidad se hizo presente desde mis más remotas pachangas: las piñatas. Sepan que era yo un niño tímido y que me daban miedo los otros niños, verlos en manada, por eso prefería lo que mariconamente hoy llamamos petit comité.

Cuando tenía una piñata llegaba yo todo azorrillado de la mano de doña Irene, me sentaba en donde menos me vieran y ahí me estaba toda la pinche tarde. Escondido sin esconderme dejaba que el día pasara, se iba haciendo de noche y entonces como por arte de brujería comenzaba a divertirme.

Sí, siempre me divertía ya al final, cuando el payaso se había ido, la piñata había sido reventada, las velas habían sido apagadas y las bolsitas habían sido entregadas mano a mano. A poca luz y con menos gente yo me sentía un niño pleno. Era la hora en que pardeaba y la actividad de tronar los globos era bien visto y hasta ordenado por la ñora dueña de la casa. -"Truenen los globos, pero con cuidado"-, nos ordenaba la mamá anfitriona, ¿con cuidado?, como si pudiéramos morir por la radiación emitida del montón de aire encerrado en un globo.

De noche todos los gatos son pardos y todas las piñatas se ponían mejor.

Cuando apenas estaba sudando la camiseta, mi mamá junto con otras, gritaba que ya nos fuéramos, que ya se había acabado todo, que mañana había escuela y que había que irnos a cenar, a bañar, y a la bur. Chin, horas ahí sentado, tímido y cuando estaba el mero bullicio de la fiesta me tenía que ir. Segundos después venía la pregunta obligada cuya respuesta siempre era negativa. -¿Me puedo quedar a dormir?- le preguntaba a mi mamá. Y ni madres, para afuera.

El lobo sopló y sopló, y yo crecí y crecí. Pero soy el mismo: ahora no puedo salirme de una buena peda.

A los eventos sociales, cualquiera, llego calladito, saludando a todos de mano y beso, (según el sexo), abriendo levemente una tecate, discreto, cordial, civilizado. Si no me conocieran hasta me presentaban a sus papás, o a una hermana, qué buena pinta doy, qué clase de ciudadano, qué chulada de tipo. Sobrio soy un modelo a seguir.

Pero pasan los minutos. A veces la música, a veces la plática, pero casi siempre el placer de irme relajando me va convirtiendo en parte del piso, de la mesa, de la pared, de las cortinas y de la familia de la casa. Me siento tan cómodo que ahí me quiero estar toda la vida, o mínimo toda la noche. Cualquier chiste es la neta, cualquier ocurrencia es un tratado, cualquier plan es una augurio.

Don't bother me, I'm drinking.

Si vieran las promesas que le he tenido que hacer a la Maga antes de asistir a una boda, fiesta, carne asada, convivio, camilona o reunión. Ella me tiene bien medido y sabe que padezco de supprimo-celebritas-fobia (miedo a detener una celebración).

-Prométeme que me vas a hacer caso y nos vamos a ir cuando yo te diga-, me implora la Maga en el carro cuando todavía ni llegamos a la casa en donde es la fiesta.

-Sí, sí, no me vas a reconocer, nomás que me hagas una señal con los ojos, tipo mánager de béisbol y yo te entiendo, enseguida me levanto y nos vamos, si quieres ni me despido-, le prometo con los dedos cruzados.

Horas después ahí me verán abrazado de una bocina o de la panza de alguien gritando que ni loco me voy, que ya prendió la bohemia, que me regreso en taxi, que mañana yo cuido al crío, que nunca salimos, que viva José José y Dulce Sarahí, y que la madre. La mitad de la concurrencia en la fiesta (hombres) me hace segunda diciendo que pobrecito de mí, que me merezco una distracción etílica cada semana; mientras que la otra mitad de los presentes (mujeres) apoya a la Maga y me quiere lejos de ahí.

Amiguitos, en la siguiente escena verán a la Maga con cara de sartén hirviendo conduciendo el carro, y a mí, a su lado, con cara de Largo el de los Locos Addams echando pestes porque la noche es muy corta, la vida es muy injusta y mi vieja es muy sargento.

Sufro para salirme de una fiesta. Desde chiquito.

9 comentarios:

fer ramos dijo...

Jajaja!
Excelente post maestro!
¿Y sabes que? es Jueves y se antoja una buena peda!
Ni hablar, asi pasa cuando sucede.

Ale dijo...

Chin, me suele pasar.
Lo malo es que creo que se ve mucho peor cuando es una mujer la protagonista de semejantes ¿desfiguros? naaah... fobias.
Saluuuud os!

Lourdes dijo...

Hola E, que risa con este post me imagine cada palabra que escribiste, ese es el poder de un buen relato.

yo me tardo siglos en despedirme y mi pobre esposo con cara de ya vamonooooos! pensando claro en que al dia siguiente a las 6 am tendremos a dos querubines gritando despierten a jugar!
digo esta mal pero como que en ese momento pienso pues si comoquiera vamos a andar zombies...
ahhh es que a veces uno necesita esos momentos...

pero en fin, back to reality.
Buen fin de semana,
saludos
L

la burbuja de yol dijo...

creo que te he visto desde que no tienes ganas de hablar hasta que te pones super simple, pero cuando caes en ese estado eres muy divertido.

juntilla en la tarde!

MLD dijo...

HA HABIDO DOS O TRES SITUACIONES, QUE POR IRTE ANTES, TE PIERDES DE ALGO INTERESANTE, POR LO MENOS, LAS VECES QUE NOS TOCO CONPARTIR LA PEDA(QUE NO FUERON POCAS)...PERO HAY UNA QUE EL TRANSFORMER QUE TE DIO A TI Y A LA PACHAGA ME CAUSO CIERTA MOLESTIA Y PORQUE NO ENCABRONAMIENTO....POR AHI UN CUMPLEANOS EN CASA DE "PAPAS"...HIJOS DE SU PINK FLOYD,NO CHINGUEN, NO TODAS SUS PEDAS ERAN DIVERTIDAS FLACO,ACEPTALO....SUBIENDOSE A LAS MESAS COMO SOLDADOS MARCHANDO Y CON ALGUNA COMPANIA DE DUDOSA PROCEDENCIA...QUE PEDO!!!!

Antonio dijo...

Jajaja. A mí me pasa lo mismo: llego a las fiestas como con asco pero luego bailo con la más fea.También me ocurre que me pongo a hablar y hablar y, como la música está alta, grito más y más. De repente, cuando estoy diciendo algo asqueroso, todo el mundo se calla. Por ejemplo, digo: "y entonces va el tío y le dice: si no quieres bailar me imagino que follar tampoco".En éstas, cuando pronuncio FOLLAR, todas las damas se giran y comentan: ¿Ése es el tipo tan serio que decías?

Cómo me he reído.

Saludos.
A.

Srta. Pelo dijo...

¡Hola Mr. Ñets!

Me pasa lo mismo, de hecho casi casi me corrieron de la última fiesta que recuerdo con amor. Fue en casa de una amiga, ya casi no había nadie, y dieron la indirecta más directa: ponerse a recoger todo y trapear. Pero no, yo quería seguir ahí... finalmente me fui.

Guffo Caballero dijo...

Uts... same story...
También vivo advertido. "No vayas a decir pendejadas", "que no se te vaya a aflojar la lengua", "no me vayas a estar fajando delante de todos", etc. Si por mi fuera, ahí me quedaba hasta medio día, para hacer una carne asada y empezar una nueva peda, snif.

Anónimo dijo...

por eso nunca te leo....