jueves, 7 de agosto de 2008

¿Qué fue lo que pariste cuando pariste?

A las 10 y pelos de la noche suelta la carcajada de un macaco y luego se da vueltas como aborigen alrededor de mis chanclas y más tarde va y se estampa, con la pancita por delante, al sillón. Aterriza con brutalidad pero se vuelve a incorporar y si se golpea, llora, pero el lamento es corto porque inmediatamente viene la risa o el grito, o lo que más se le antoje.

A esas horas honra a Elmo y a Pocoyo y le gusta tomar los cepillos de dientes de sus papás para absorber de ellos lo que queda de agua y de pasta. Entonces brinca como un orangután en celo y más tarde se trepa a nuestra cama haciendo giros como minutero de reloj. En medio de la confusión intento encontrarle matemática genética a su delirio. No intento cargarlo en esos momentos de euforia pues mis testículos peligran, ya sé lo una piernita en fuga puede hacerle a mi parte más colgada. Duele abundante y es un dolor que no se cura sobando.

La tormenta va perdiendo fuerza. Lo arrullo un rato. Lo llevo a su cuna, como si fuera un herido de guerra, ahí lo deposito haciendo un gesto de súplica, como si le estuviera haciendo una ofrenda a la Virgen de la Paz Perdida (por favor Virgencita duerme ya a este cabroncito) y justo en el momento que supongo huir de la escena truena una de mis rodillas y/o tobillos ¡craaaack!, y entonces él se despierta (de cero a cien en un segundo) y asimila que es la caricatura pigmea de Julio César Chávez y alucina que le han tocado la campanita para aventarse otro round contra el que se deje, ya sea su madre, quien para esas horas trae la cara de cera, es decir, es ella, la misma, pero tiene la mueca de una muñeca de cera, impávida; o bien contra su padre que siempre se ve guapo y sobre todo fornido; o puede ser en contra de algún peluche, o en contra de un lo que sea.

En un instante, que nunca es el mismo de ayer, se queda dormido y llega el silencio. Es muy tarde, pero como sea llego con mi vieja y suelto una pregunta que si no fuera cómica sería muy pendeja. Digo: "Ahora sí, chula, ¿qué quieres que hagamos tú y yo solitos?".

Dormir or not dormir: that is the question.

2 comentarios:

Antonio dijo...

Cuidado con lo que queréis hacer "tú y ella solitos" porque mira lo que pasa después.

P.D. Dentro de unos meses os pedirá agua por la noche. Como se la déis estáis perdidos.

Saludos.

Antonio.

Lourdes dijo...

para cuando terminas de decir la frase de seguro Maga ya se durmio de lo cansada que la dejo Mateo!!! jajaja

ahh ese Mateo me suena muy familiar lo que hace antes de dormirse, tener la energia al maximo nivel para de repente asi como si nada dormirse, definitivamente todo un conejito duracell asi como los mios.
Cuero!

:-)
buen fin de semana!
L