jueves, 13 de noviembre de 2008

Lullaby

La primera muchacha que les ayudó a mis papás con el aseo de la casa se llamaba Blanca.
Fue ella mi primer amor y también fue ella la protagonista de mi primera pesadilla.

Hablo de una noche de mil-novecientos-setenta-y-pico. Yo dormido y en la cabeza me hierve una fábula de David Lynch.
En el sueño Blanca está de pie frente al fregadero de la cocina, en aquél departamento de la calle Mississippi que rentaba Yuyo.
La mujer me ofrece la espalda, con el pelo negro planchado hasta la cintura, trae una falda larga, recta y estampada a cuadros escoceses, lava platos con furia pero sin dolo; en cada tallón le brincan las nalgas.

Muy cerca de ella está postrada una muela gigante. Un diente blanco de un metro ochenta que amenaza a la muchacha Blanca. Obvio que la pieza dental no habla ni tiene cara, pero siento que me mira y que me dices cosas. Yo quiero avisarle a Blanca que detrás suyo está parado un diente enorme y malintencionado, quiero ser el héroe, ser supercan, pero descubro que mis pies están anclados al piso y que mi boca está atascada con sedimento acuoso verdeoscuro.

FADE OUT.

FADE IN.

Ahora estoy afuera del departamento, confundido, no sé en dónde quedó Blanca ni qué fue del molar asesino, pero sé que estoy en la misma pesadilla porque el soundtrack es idéntico. Parece la escena inicial de Vanilla Sky, no hay nadie en la calle excepto el grito de mi hermana Irene que me suplica voltear hacia arriba. Levanto la barbilla para ver de qué se trata y me la encuentro colgada de un cable de luz junto a mi primo Moisés. A su lado hay un nido con pájaros negros que comen pedazos de basura.
Irene y Moy me piden que suba por los escalones de acero que tiene clavados el poste, pero otra vez mis pies son un par de ladrillos inútiles y mi boca no dice ni pío.

Y ya.

3 comentarios:

Canalla dijo...

Qué bueno que ya renovaste porque el experimento del domingo me aterra más que tu sueño. ¿Son angustiosos a veces verdad?. Y más si no resultan de un atracón de antojitos antes de dormir sino de nuestras culpas. Por otra parte sí, se parece mucho a lo que Lynch de repente usa. Saludos.

Jessi Leyva dijo...

ahiiiiiiiii!
me dio como angustiaaa!!.....
huyyyyyyyy..hasta como qe me dolio la panza....¿o fue el caldo tlalpeño de hace rato?

espero qe..no!

ahi andube en tu tierra el sabado!

saludos!
voy a seguir leyendo tu blog!!

un beso!

Antonio dijo...

Sueños de angustia. Demasiado aparatosos para lo que en realidad representan.

Saludos.

A.