jueves, 18 de agosto de 2011

Vida regia

Quién quiere vivir debajo de estos calores, transitando una ciudad en perpetua remodelación, jamás terminada, siempre en obra gris. Desde que me acuerdo hay un paso a desnivel en construcción, un puente en proceso de, un carril cerrado por culpa de una ampliación.

Padecemos dos tipos de tráfico: el que se acumula por obras públicas mal hechas y el que se genera por la restauración de las mismas. Total que nunca fluimos, nomás nos atascamos y nos repartimos nubes de polvo mientras nos acosan vendedores de hojarascas en los semáforos (¿a quién se le antoja una galleta de esas con este clima?).

Somos automovilistas emparentados a la fuerza con conos anaranjados y con letreros que dicen "Disculpe las molestias, estamos trabajando para servirle mejor". Y mientras tanto notamos que los inservibles gobernantes que nos sirven aprovechan el sexenio sólo para engrosar su papada y su telaraña de influencias.

Los regios somos maestros en el arte de encontrar agujas en los pajares, entendiendo a las agujas como hilos escasos de belleza. Hoy en la mañana un tipo paseaba dos pastores alemanes bien peinados que iban a paso de soldado inglés. Los perros me arrebataron la mirada y por unos segundos se me olvidó el tráfico a mentadas de Gonzalitos. Hace 30 años, en la misma avenida, un afroamericano secuestró la emoción de Irene: "¡Mira, un negrito!", exclamó mi hermana.

Somos tribilines transformados al volante. Chocamos más no sólo porque somos más brutos sino porque las vías nos dejan a nuestra suerte (y tenemos muy mala suerte). Un regio siempre admirará la docilidad de las calles gringas. Se irá de viaje, se tomará muchas fotos, comerá hasta la indigestión, pero la verdadera maravilla sucede cuando renta un carro y experimenta un orden, un trazo, que le es ajeno; y entonces descubre que allá manejar es un placer. En su memoria guardará ese recuerdo urbano insólito y muy poco familiar para su génesis de conductor sufrido. El respeto hacia las luces direccionales lo asombra como nada en la vida.

"Vieras las callesotas que hay en Houston, compadre".

3 comentarios:

Nena dijo...

Hola, Mr.
Me diste donde más me duele. Estoy hasta la madre de Monterrey. No encontraste mejor forma de meterte a mi cabezota y decir con palabras correctas el mugrero de ciudad y el mugrero de autoridades que nos hemos cargado AÑOS. malditas cerdas que votan por ineptos a cambio de un lonche y un barrilitos caliente.
Estoy harta de buscar alternativas viales, hasta la madre.
Maldita sea la vialidad y más el que la hace ineficiente.
Hemos dicho.
Ele y Juan Pa
http://sailing-nena.blogspot.com/

Kózmica dijo...

Hace días vi que estaban arreglando algunos baches de mi ciudad. Fueron días de caos, de mentadas pero la verdad, no me importó porque pensé que, por fin, Matamoros se estaba poniendo las pilas. Antier hubo una "feria de oportunidades" por parte del DIF. Vino hasta el gobernador Egidio...así que por eso estaban resanando la ciudad.

No es por nada pero viví muchos años en Chihuahua y mis respetos, ahí parece estado gringo: limpio, sin papeles tirados, sin baches y con un respeto por el pateón como no he visto en otros lados. Pero pues ni pex, nos tocó perder.

Saludos!

Anónimo dijo...

Pues aquì en Toluca la vida no es taaan diferente eh!! con un gobernador que desde hace años esta en pre-campaña para la grande y que sus compromisos een su mayoria fueron obras inviables*, sin olvidar a los honorables responsables del transporte pùblico que son los dueños y señores de avenidas y calles... afortunadamente todo esto lo soportamos sin los calorones que ustedes los regios deben tolerar =S
Monserrat