viernes, 10 de junio de 2011

A Dios le pido

Casi nunca nuestro trato tiene lagunas pero un día me quedé sin palabras con Mateo. Estábamos en el Wendy's, sentados frente a frente. Yo me encontraba desapareciendo -vía oral- una hamburguesa sabor al cuadrado mientras Chimuelín desollaba unos nugets.

De pronto ya no supe qué decirle ni qué preguntarle. Era mi hijo, con el que no importa qué se dice y menos qué se hace, y apenas me separaba de él una mesa, pero yo sentía que entre ambos estaba el Canal de la Mancha (por decir un número).

Ahora entiendo que en aquellos días estaba yo muy descobijado. La culpota al cien y verlo un día-sí-un-día-no me tenían muy triste y, en particular esa tarde, muy callado.

A partir de ahí me fui acostumbrando a hablarle a Dios acerca mi hijo. No le rezo, porque cuando recito el PadreNuestro generalmente mi mente se dispara sin rumbo; mejor le hablo a Dios de las cosas que me caen bien de Mateo, de sus ondillas. Le cuento como si ÉL no lo hubiera conocido desde siempre. Por puro miedo, conveniencia o fe, me acerco a un poder superior cuando me siento cucaracha expuesta al chanclazo.

Y sí jala. He visto cambios positivos; he notado a mi hijo menos ansioso cuando me voy y a mí menos marica cuando no lo veo. Mateo se ha acostumbrado a decirme: "Papi, cuando me visites quiero que vayamos a...". Es decir, en su cabecita ya sabe cuáles días lo visito y que son sólo para nosotros.

Pero sobre todo yo me siento mejor ecualizado. Entiendo que el valor que nosotros le ponemos a lo sagrado no depende de las corrientes externas ni de lo mierdilla que seamos o hayamos sido. Dios me da un zape cariñoso y me abre los ojos para que me dé cuenta que la relación que tengo con el Ojitos de Gargajo está sellada, pero que depende de mí que así continúe.

Todos los días le pido a Dios que cuide el corazón de Mateo, que le proteja su autoestima. Que bendiga la relación que tiene con su mamá; y la que tiene conmigo. Que me ayude a transmitirle seguridad en sí mismo. Que lo bañe de sol, que le sigan gustando los cactus. Que no se le esfume la inocencia con la adolescencia. Tantas cosas.

Rolita, por favor.

16 comentarios:

Anónimo dijo...

“Vosotros sois el arco desde el que vuestros hijos, como flechas vivientes, son impulsados hacia delante.” Kahlil Gibrán

::: P-lón ::: dijo...

Excelente post. Me llega porque al mayor de mis hijos lo veo determinado día y lo extraño, y si hay días que me siento especialmente triste, pero al igual que tu mantengo una relación cercana y él percibe cuanto lo amo.
Saludos.

una vagabunda soñadora dijo...

pura ternura.

NTQVCA dijo...

¿Qué más puedes pedir Ñets? las cosas se van acomodando y amor es lo mejor que le podrás dar.

Alma Bárcenas dijo...

Me encantó!

Brenda dijo...

Desde adentrito del corazón siempre salen cosas buenas y que mejor que quien las reciba sea tu Mateo. Abrazos para ti.

Kózmica dijo...

Mi hija de tan sólo 9 meses cada vez que abren la puerta grita ¡pá!. Ella solamente pasa un día a la semana con él y veo que es el día que más coqueta y feliz se le ve. Aún sigo sin entender como algunos hombres sienten que por tener días específicos para verlos es como una "obligación" y buscan miles de pretextos emocionales para huir de eso. Yo no podría dejar de verla ni un día.

Te felicito por pasar tiempo de calidad con Mateo y por hacer de estos momentos los mejores en su corazón, como siempre.

Saludos!

El Contador Ilustrado dijo...

mmm dificil acercarse a Dios pero creo es de los pocos modos que funciona

rainman dijo...

Pues yo estoy en una situación similar con mi esposa, que estamos separados desde hace ya tiempo, nada más que ella vive en Qro y yo en el DF, y como han estado las cosas, a mis dos hijos los he visto cada 15 días y los extraño horrores, y luego cuando estamos juntos no sé de qué hablarles. Y bueno, no es la situación ideal. Yo espero que todo mejore y que el tiempo cure las heridas para todos los que una vez fuimos una familia.

Anónimo dijo...

Mi querido E. Qué buen post! Qué lindos sentimientos tienes! Hay padres (como el de mi hijo) que no sienten ese grado de responsabilidad como tú lo tienes, que independientemente de la situación de pareja, el cariño hacia un hijo permanece intacto y que pese a todo no te has perdido nada de Mateo. La espiritualidad es básica. Todo padre y madre necesitamos del empujoncito de Dios cuando no estamos dentro de una familia "funcional". Yo en esas estoy, tratando de acercarme a Él, lo necesito yo, Elena, pero también lo necesito yo, Elena la mamá de Juan Pablo. En un par de fines de semana habrá un evento en Monterrey. Checa el programa y elije lo que creas que te servirá. En lo personal, no quiero perderme la misa de las situaciones difíciles, una hora santa y el concierto de Jésed. Si vas a este último, te juro y te prometo que estarás tocando a Dios con tus manos. Ánimo!!
http://www.acercate.mx/asercat/index.php
Elena y Juan Pablo

Anónimo dijo...

Casi casi me dejaste aplaudiendo de pie!! Tù si que mereces el dìa del padre, festeja con tu pequeño y no pienses tanto cuando estès con èl dejate guiar por el corazòn y el instinto paterno... no falla! Que Dios te bendiga. Monserrat

Anónimo dijo...

ahhhh se me olvidaba... no dejes de escribir extraño tus post =)

David Lepe dijo...

muy bueno

May dijo...

Wow!!!
Me dejaste sin palabras, con un super nudo en la garganta...

Pero me da gusto que hay papàs que disfrutan a sus hijos y les dan calidad de tiempo. Y que comprenden lo importante que es crear lazos con ellos.

Y eso de las familias "funcionales" es en la que cada uno se hace responsable del papel que le corresponde, asi que creo que a veces es mejor crecer con padres separados, pero viendo buenos ejemplos que en una familia "unida" y viendo puras peleas.

saludos, y suerte con ese peque, cuidalo!!

Lizbeth dijo...

Wow, sin palabras... Felicidades por ser ese padre amoroso con tu hijo, sigue asi!

Anónimo dijo...

Me encanto...y acuerdate que no es cantidad sino calidad y eso es lo que tu le estas dando a Mateo. Muchos besos para ti!
M.