viernes, 3 de diciembre de 2010

Los Monólogos de la Neurona II

El último taco de chicharrón representa lo que le sigue al exceso. El aguinaldo es esa cifra fantasma que se aparece una vez al año en la página de Banorte pero que al día siguiente se convierte en cosas tan raras como una factura de cambio de aceite autografiada por Grease Monkey. La navidad empieza tan temprano en el año que cuando realmente sucede todos estamos hasta la madre de santaclós. El gobierno tendría que liberar permisos para poner foquitos una semana antes del 25 de diciembre para que la fecha rescate novedad. O deberíamos de celebrar como los gringos celebran el thanksgiving, el mero día y se acabó, y uórale uórale rúmbenle los villancicos a otra parte. Hablando de gratitud, no les he dicho que Noyola y Cristina le regalaron a Mateo un Max de peluche hecho a mano que ya quisiera fabricar Disney. (Para más información apachúrrale aquí, sin albur). Gran regalo, gran. Recuerden: las personas que quieren y toleran a nuestros hijos son pocas pero son muy especiales. Hablando de Mateo, uno de aquéllos días me dijo que las hojas caídas de los árboles parecen mantarrayas y luego me obligó a ir por cinta scotch para que le pegáramos a su triciclo unas 20 de esas mantarrayas. A las ocho de la noche logramos armar un carro alegórico de tres ruedas tapizado con el desperdicio rojizo del otoño. Ahí vienen los gordos, ¡somos nosotros!.

Rolita, por favor.


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