miércoles, 11 de agosto de 2010

Para papás novatos

La primera vez que uno toca la playa cuando va de vacaciones se siente el turista menos bronceado y el más menso de la costa. Con el torso lechoso de blanco, los primeros minutos en la arena anda uno averiguando apenas en dónde están los camastros, cómo se llama el ñor que te presta las toallas y en dónde queda el bar para pedir un cheve.

Toda esa sensación de saberse incluido en una Risa en Vacaciones se acentúa cuando te topas con turistas adaptados y bien bronceados que ya han hecho suya la playa que a ti todavía te parece ajena.

Igual llega uno a la paternidad. Totalmente perdido, en medio de una playa que se ofrece hermosa, pero completamente extraviado. A tu alrededor observas papás experimentados (turistas ya acoplados al mar) mientras tu andas blanco, blanco, gris, gris; inmaduro, tan acostumbrado a tus años de hijo pero tan metido ahora en el equipo de los papás.

Tengo más de tres años caminando en esta playa, en esta paternidad nueva para mí -ya no tanto-, asoleándome a peso, aprendiendo de las mareas altas y de las bajas, hipnotizado con los atardeceres y los amaneceres. Igualmente perdido, pero más con la idea de ir hacia un rumbo a pesar de que éste sea siempre desconocido.

Justificado con esa poca experiencia quiero compartir con los nuevos papás (turistas recién llegados a este hotel tooodo incluido) cinco consejos paternales que espero les sirvan. Les voy a hablar de . Ahí van.

1.- Las mujeres la traen robada; eso es lo más importante que debes saber. Ellas tuvieron nueve meses para familiarizarse con tu bebé y tú que te sientes bien chingón porque firmaste los papeles del hospital y pagaste la bisutería que habrás de regalarle a quienes vayan a visitar a tu hijo/a. La neta es que no sabes nada de ser papá y las ves a ellas como si ya hubieran sido mamás desde que nacieron. No te apaniques con eso, tú aprende a cagarla a tu ritmo, a tu tiempo y espacio. Que tampoco te den (tantas) órdenes, no te dejes; echa a perder cuantos pañales te acerquen y por NINGÚN motivo le alegues o le discutas a tu mamá o a tu suegra respecto al cuidado de tu bebé. Déjalas que te impresionen, sí, ándenles, pero luego ciérrales cordialmente la puerta de tu casa cuando se hayan ido y consulta con el pediatra si tienes una duda fuerte.

2. Déjate consentir por el gremio femenino. En mi colonia de niño era popular el guapo, el chingón en el fut y el que tenía una moto. Pero más el que tenía en su casa cachorritos o gatitos recién nacidos. Las niñas de mi colonia corrían hacia quien sacara a pasear a un perrito, ¡no había mejor manera de ligar que ésa! Aplica esa onda, salte de vez en cuando tú solo con tu bebé a la calle y haz la prueba. Deja que las mujeres desconocidas te digan con la mirada "qué lindo chavo, míralo, anda solo con su bebé", deja que se acerquen a la carriola, que te pidan su nombre. Observa el brillo de sus ojos, el tono ridículo que usan para hablar y acariciar a tu nene, pero, ¡PERO! no te confundas: la estrella es el bebé, NO tú. No te portes como pendejo aunque lo seas; recuerda: no se liga en pañalera porque de papá cuero y admirado pasas a viejo raboverde en un segundo.

3. Acostúmbrate a que en las primeras fotos con el bebé vas a salir con la cara de Bela Lugosi. Bien ojeroso, bien jodido, bien madreado, pero con una sonrisa abierta que no te conocías. Tómate varias fotos si quieres, pero vas a salir de la chingada. Y a lo mejor el bebé tampoco sale con su mejor cara pues todavía está peinado con gel de placenta. Después del mes, cuando en teoría estés durmiendo ¿mejor? y el bebé abra más los ojos, es buen tiempo para comenzar la maratónica e interminable carrera por retratar a tu hijo hasta que el flash aguante.

4. Lo más culero de todo es aprender a ponerle los calcetines al bebé. Bueno, lo fue para mí. Cada que intentaba ponerle uno sentía que le rebanaba sus deditos o que le sujetaba una uña hasta descarnarlo. De hecho, todavía batallo mucho ahora que voy a revisar a Mateo a su cama y tengo que ponerle calcetines mientras dormido mueve sus pies a patadas. No te voy a decir que practiques con muñecas esa delicada tarea de ponerle calcetines a tu bebé, pero te advierto que no es mala idea.

5. Nadie te va a recomendar que disfrutes el dolor y el cansancio, pero yo sí. Cuando Mateo tenía apenas una quincena de nacido, un vecino me recomendó disfrutar la etapa de las desveladas, desmadrugadas y desmañanadas porque se va rapidísimo. Hablo de las primeras semanas en las cuales el bebé llora y se despierta por 15 razones y ninguna de ésas parece la correcta. Levántate a deshoras a prepararle el titi (alias biberón), a ayudarlo a que eche sus gases por ambas vías, a que ronronee en tu hombro ese tamal vivo. En menos tiempo del que puedas hacer conciencia, tu hijo se levantará solo al baño en la madrugada, hará un chingo de ruido, azotará la tapa del escusado, te sacará un pedo, orinará, y se largará a su cama a seguir durmiendo. Y cuando se levante en la mañana, antes de ir a darte los buenos días, prenderá la televisión. Entonces te preguntarás: ¿Y dónde está el bebé?

10 comentarios:

Berenice dijo...

porque no das seminarios para papas?? yo suenio con que el dia que tengamos un hijo, mi marido se derrita por el y eso siempre me hace piensar en ti, en que me gustaria poder ir a donde estas, robarte un poco de esa magia, darsela a el, tener esa certeza, no importa que no supierta ponerla en palabras, pero que la sienta, que yo pueda ver en su mirada lo que en ti sin conocerte puedo ver en tus escritos.

Bai duende dijo...

Me encantan tus historias de chamacos. En el momento no puedes creer que exista en el mundo un tirano más despiadado que no te deje dormir un segundo pero que te despierte tal cantidad de amor y entendimiento.
Buenos consejos! Yo añadiría la tortura de cortarle las uñas cuando están recién nacidos, a practicar con el gato!...y el terror de las fiebres...y sus primeros besos a mamá y papá.
Lindo post!

lupita dijo...

eugenioooo!!! por fin entre de nuevo a tu blog, me gusta :) me puso una sonrisa en la boca y me imagine perfectamente a mateo jajajaja! disfrutare que aun no se levanta al baño en la noche mini keanu... saludos!

May dijo...

tienes un DON!! o algo especial que hace que disfrutes como pocos PAPAS a tu hijo, mil FELICIDADES. Yo tengo 2 enanos que son mi vida... y realmente me hubiera encantado que su papa tuviera un poquititito de eso que tu disfrutas y valoras tanto.
simplemente genial tu post y tu manera de escribir.
salu2

David Lepe dijo...

Tus post debería ser leído por todos los padres primerizos y experimentados. Excelente.

BRENDA dijo...

1. No todas las mamás la traemos robada o más fácil que los papás. A veces tenemos más miedo o dudas, pero aprendemos.

2. No sé bien de esto, pero creo que tienes razón, jejeje.

3. Yo no me tomé muchas fotos con mi hijo recién nacido porque las hormonas me hicieron creer que estaba horrible. Y aunque si estaba nada presentable, debí haberme sacado muchas, muchas.

4.Cortarle las uñitas, eso si es miedo, jo. Hasta la fecha.

5.Cuando viví ese cansancio eteeeerno de los primeros tres meses, pensaba: cuándo acabará? Ahora recuerdo con tanto amor haber pasado eso juntos los tres.

Gracias por tu post Eugenio, me encanta lo que escribes y cómo.

Lourdes dijo...

:-) saludos Eugenius!
hace mucho que no te dejo recadito aqui, espero que esten muy bien

que guapo esta Mateo!

me encanta leerte, cuidate
un abrazo
Lourdes

Lau dijo...

hola E!! he abandonado el sitio un rato...pero no me olvido de tus buenos posts por eso pase a dejarte un saludin :)

Karina Velazquez dijo...

Muy buen post, llegué acá por recomendación de @angelbc en Twitter.

Sólo una pequeña observación, es Bela Lugosi, :)

Mr. Ñets dijo...

Gracias, Karina, ya corregi la burrada.

Saludos a todos.