lunes, 31 de marzo de 2008

Examen parcial

Cuando era chiquillo la parte de los exámenes que más me gustaba era la de Falso o Verdadero, porque era el único momento de la prueba en que tu sabiduría y tu ignorancia jugaban a la par, cada una con un 50 por ciento de probabilidad. Así que con el pretexto de mis más recientes (y fugaces) vacaciones aquí les dejo un examencillo leve, cuyas respuestas pueden variar de acuerdo a sus propias experiencias.

  1. Llegas de las vacaciones bien descansado y con muchas ganas de trabajar y de cambiar el mundo. Falso o Verdadero.
  2. En vacaciones comes más saludable y ordenado pues estás más consciente de las calorías. Falso o Verdadero.
  3. El mejor invento que existe es el aparato DVD portátil con el que los niños chiquitos pueden ir hipnotizados viendo a Elmo durante todo el camino. Falso o Verdadero.
  4. Como buen mexicano que soy no gasté dinero de más ni abrumé a la tarjeta de crédito y hasta dejé un dinero extra para llegar a Monterrey menos quebrado. Falso o Verdadero.
  5. Es muy emocionante llegar a tu casa luego del viaje y bajar todo del carro para descubrir cientos de partículas de papitas, galletas y chocolates en el asiento de atrás, además de paletas sin terminar. Falso o Verdadero.
  6. A los niños se les piratea el horario en vacaciones. Por ejemplo, Mateo se dormía más tarde de lo normal y se despertaba mucho más temprano. Falso o Verdadero.
  7. Nada se compara a esa extenuante y al mismo tiempo reconfortante experiencia de estar con tu hijo 24 horas al día. Falso o Verdadero.
  8. El 95 por ciento de las compras que haces no tienen nada que ver con mejorar tu guardarropa, sino con las cosas que le hacen falta a tu casa y a tu hijo. Falso o Verdadero.
  9. IKEA resultó ser una tienda interesantísima para Eugenio. Falso o Verdadero.
  10. Aunque llegues bien fregado y bien quebrado, sientes que lo más importante de regresar a trabajar es poder pagarte después otras vacaciones con tu familia. Falso o Verdadero.

sábado, 29 de marzo de 2008

Ratito

Y entonces Dios para que Adán y Eva se la pelaran un poco más le dio a cada quien un significado distinto de la palabra "ratito". Para él un ratito no es más de 30 minutos, mientras que para ella el ratito abarca desde una hora hasta toda una mañana.
Hace tres horas que la Maga y su Comadre se fueron a Target, con el argumento increíble que regresaban en un ratito. Nos dejaron aquí a las crías que tienen la casa medio volteada. El hambre aprieta. Vamos a ver cuánto más dura este ratito...

jueves, 27 de marzo de 2008

12-02-2008

Toda la carretera vi por el retrovisor a un niño sonriente que para mi fortuna no era Hugo el niño de piedra porque me surro allí mismo. El niño que me observó y que me abrió su sonrisa de Bugs Bunny durante la mayoría del viaje es Mateo, mejor conocido en algunas partes de Texas como el "El Bebé Indocumentado", pues cruzó la frontera con su pasaporte vencido. Parte de la culpa la tienen sus papás quienes no se dieron cuenta que el documento venció el 12 de febrero pasado, pero otra parte de culpa la tiene nuestro gobierno que te exige que un menor de tres años no puede sacar un pasaporte con una vigencia mayor al año.

Ahí nos tienen a la Maga y a mí empacando todo el mugrero el martes a medianoche. En eso se me ocurrió echarle un vistazo al pasaporte de Mateo porque en la foto sale bien chistoso ¡y madres!, noté que ya había caducado. Primero se me cayeron los huilburs al piso, luego la quijada y enseguida me empezó una picazón en el cráneo que es indicativo de que ahí viene la chingada preocupación. Y lo peor es que yo soy bien obsesivo con esas cosas pero nunca se me ocurrió que ya había pasado un año desde que se lo tramitamos.

En la mañana del miércoles todos empanicados fuimos a la Secretaría de Relaciones Exteriores para ver si le sacábamos un pasaporte exprés, pero la burocracia jaladora se tomó dos semanas de descanso. Más tarde nos cubrió el velo del más puro valemadrismo y agarramos carretera, total si no nos dejaban pasar nos lanzábamos a zacatecas o a tampico, pero sin vacaciones no nos quedábamos, chinguesumá. Lo "Sergio Valiente" se me fue quitando en el puente porque a los aduanales, y en general a todo individuo que usa uniforme, lente oscuro y trae de la mano un pastor alemán, yo les tengo un respeto profundo muy parecido al terror. Afortunadamente nos tocó un oficial alivianado que sólo nos pidió las visas gringas (esas sí con 10 añotes de vigencia) y hasta se tomó el tiempo de decirme que él también se deja la barba en vacaciones, je-je-je-ji-ji-ji-ju-ju-ju, pura risilla nerviosa de mi parte y ¡vámonos!.

Llegamos a Austin muy agradecidos con la buena suerte. La Maga, el "espaldita mojada" y yo venimos con otras cuatro parejas que tienen niños chiquitos, así que no les puedo decir que hemos descansado. Otro detalle macabro: Bernardo, nuestro amigo anfitrión, nos aseguró que en la casa donde estamos durmiendo se aparace el fantasma de Mr. Hunt, el antiguo dueño. Añadió que el ruquillo te sorprende en la cocina y te eriza el pelo de la nuca. Así que a lo mejor habrá más sustos, pero aún nada se compara con el pánico que sentí al ver el pasaporte vencido de mi hijo la víspera del viaje. Seguiré informando.

martes, 25 de marzo de 2008

Road trip

Ayer les platiqué del romance que tiene la Maga con IKEA, y hoy les comentaré de una parte de las vacaciones que a mí me gusta mucho: manejar en carretera. Lo raro es que andar detrás del volante en la ciudad me pone de mal humor, pero la carretera tiene efectos terapéuticos en mí. El chiste es elegir buena música y que la naturaleza ponga de su parte para que no te llueva.

Este placer carretero es relativamente nuevo, porque de niño no era nada divertido viajar en un Renault 12 sin clima de Monterrey a Durango, tierra en la que nació mi mamá y que era nuestro principal destino vacacional.

Recuerdo que salíamos muy temprano porque mi papá tenía (tiene) la teoría de que después del mediodía todas las carreteras se llenan, entonces había que ganarle al tráfico. Íbamos con lonches, fritos, sodas, algunas almohadas; pero las que no podían faltar eran un par de toallas que colgábamos de los vidrios como cortinas cuando "la calor" se ponía grosera. La mera elegancia, salíamos de viaje Totalmente (Gómez) Palacio.

Mi mamá no tardaba en dormirse, pues dice mi papá que ella nomás no ve semáforos y se queda jetona. Para Irene y para mí era casi imposible dormir con ese solazo y ese ventarrón. Apenas llegábamos a Saltillo y ya le andábamos fregando a mi papá preguntándole cuánto faltaba para llegar.

La primera parada a mear ocurría invariablemente en Paila. -¿Alguien quiere ir al baño?, aprovechen ahorita porque ya no me voy a parar- nos amenazaba mi papá. Entonces llegábamos a un restaurancito bien amolado que tenía una puerta dura de tela de alambre que rechinaba y se azotaba a cada rato. Nunca había jabón para lavarte las manos, pero como consuelo te ponían detergente en polvo Salvo (¡me salva!) con el que salías del baño oliendo a una mezcla extraña de entre chacha y lima limón.

Otra parada obligada era Torreón para visitar a la tía Muñeca. Aunque nunca le avisábamos que íbamos a caerle siempre nos recibía como si ya nos estuviera esperando. Llegábamos a su casa a la hora de la comida y entonces la hermana de mi papá sacaba del refri todo lo que tuviera para darnos de comer. A veces mi primo "Luisín" (que ya está llegando a los 40 pero le seguimos diciendo Luisín) se lanzaba por unas tortas de pierna al puesto del "Perico".

Luego de una larga sobremesa nos íbamos despidiendo de la tía Muñeca y a ella siempre se le salían las lágrimas, ¡apenas habíamos estado dos horas con ella y ya nos extrañaba! La despedida siempre era la misma rutina: nosotros encima del calientísimo y sofocante Renault mientras toda la Muñeca's Family afuera de la casa nos despedía una y otra y otra vez; ella no dejaba de llorar pero nos chiflaba fuertísmo, (como si fuera el albañil mejor entrenado), hasta que nos desaparecíamos por la avenida. Todos nos cagábamos de risa. Bien comidos dejábamos atrás la zona de la Laguna, pero si mi jefe todavía traía un antojito se detenía en Cuencamé para comprar gorditas rellenas de deshebrada con chile rojo, frijoles y nopalitos. -¿Quién va querer gorditas?- nos preguntaba echando grito aún sabiendo que el único antojado era él.

Y así tomábamos la recta final del viaje, otras tres horas para llegar a Durango en donde nos esperaban mis abuelos maternos, Pane y Mane, de cuyas vidas e historias podría escribir muchos renglones más, pero que por el momento dejaré su memoria en paz.

Pues sí, mañana salgo a carretera, espero que para el viajero novato que es Mateo la experiencia le resulte agradable. La Maga es como mi mamá, se duerme mucho antes de la primera caseta. Que Dios nos bendiga. Si me topo con una compu me meto a saludarlos, si no, por aquí nos vemos el lunes.

Felicidades, hijito

Saludos, besos y abrazos para el comandante Mateo, líder del escuadrón de las Fuerzas Infantiles de Revolución Pacífica (FIRP), quien hoy cumple un año y cuatro meses de combate duro y tupido. Sus papás, ya casi convertidos en ceniza, agradecemos profundamente a Dios por habernos regalado este pedacito de caos que nomás está tranquilo cuando duerme (y sin soltar su paleta). ¡Felicidades!

lunes, 24 de marzo de 2008

La Maga tiene un amante sueco

La Maga anda de humor efervescente porque en unos días vamos a visitar IKEA, el amor de sus amores. Es en serio, sospecho que mi esposa está enamorada profundamente de esta tienda de origen sueco, mientras que a mí la mera neta me da mucha flojera siquiera entrar en ella, como me da mucha flojera entrar en los home depots, mueblerías, ferreterías y viveros.

-Nombre, no sabes lo que dices, vas a estar ahí y todo te va a encantar-, me dice mi vieja toda emocionada, pero a mí eso de ir a ver muebles no es un plan ideal de vacaciones.

La Maga no lee ni la Cosmo ni la Vanidades, ella lo que lee todo el año (¡todo!) es el grueso catálogo de IKEA. Se lo lleva al baño, a la sala, al comedor y en cualquier tiempito libre repasa sus páginas; luego me lo pasa y me dice cosas como ésta: -Mira amor, ¿ya viste ese sillón rojo?, ¡qué bonito y está a 49.99 dólares!-. Uuuuuy que paique, pienso yo...

Lo peor del asunto es que todas las cosas que ahí venden son para que tú las armes "fácilmente" en tu casa, una mala noticia tomando en cuenta lo nalga que soy yo para ensamblar cosas. Ya una vez intenté armar el cambiador de Mateo con mi papá, que es otro ser humano inepto para las tareas carpinteriles. Ahí nos tienen a Nalga Senior y a Nalga Jr. martillando piezas y atornillando patas sólo para darnos cuenta al final de que todo lo hicimos mal y órale a desarmar todo el mugrero. Nos tardamos un ratote, pues habíamos apretado tan fuerte la primera vez que algunos tornillos se habían barrido. Terminamos echando madres, sudados y adoloridos, toda una experiencia de integración familiar.

En cambio la Maga se entretiene mucho descifrando cómo fregados van las piezas de un mueble armable. A mí me caen muy mal esos instructivos porque te ponen muy fácil el proceso según ellos: Que si los clavos "A" van en los hoyos "B", y que el tornillito "C" es muy importante y que no lo debes perder porque con ése se arma todo el pedo y tú buscando el tornillito debajo de la cama porque ahí fue a parar cuando abriste la caja, y entonces vas por la escoba para empujar el tornillito hacia a ti, lo empujas con fuerza y oyes que golpea el tornillito en algún lado del cuarto pero no lo ves y hasta te empinas al ras del suelo para ver si lo ves, pero a lo mejor Ramona ya se lo tragó, y como no lo encuentras el mueble termina medio endeble y ni le puedes poner una maceta encima porque sin el tornillito chingado no quedó bien y se puede caer, y entonces tu esfuerzo queda inservible porque en ninguna ferretería local venden ese tipo de tornillitos, etc...

Pues sí, volviendo al tema, en unos días nos vamos de vacaciones a Austin, y a mi mujer lo que más le entusiasma del viaje es ir a IKEA. Estoy seguro que su fantasía sexual es que yo me disfrace de trailero y rente un doble semi-remolque para llenarlo de chucherías decorativas. Además he descubierto que la Maga no está sola en su amorío ikeaesco, pues ese extraño romance lo experimentan otras mujeres como mi amiga Yola, que nomás supo que íbamos, abrió los ojos de emoción y ya prepara una lista de encargos.

Ya nada más para aplicarme el jarakiri completo les pregunto: ¿a ustedes no se les ofrece algo de IKEA?

jueves, 20 de marzo de 2008

Realidad mañanera

El mejor momento de la mañana es cuando oyes que tu hijo se ha despertado. El peor momento es el mismo.