jueves, 12 de septiembre de 2013

Y aquel vestido...

Mi jodidez corporal y mi desvarío mental corresponden a que durante 10 días completé el circuito Monterrey-Isla del Padre-Saltillo- Belfast-Monterrey. Viajé en moto, carro y avión con tres grupos diferentes de personas, todas ellas de distinguidas costumbres.

Dormí en un castillo del siglo 18, en una playa y en una alfombra. Hice explotar una fiesta.

En algún sitio de Texas, mi moto se quedó sin ganas y fui jalado por un cordón casi indestructible amarrado a una moto amiga piloteada por Marito. Llegué a la agencia harley de San Benito cansado como alma de purgatorio, asoleado y con la rodilla rajada.

Una contemporánea de Demi Moore me tiró los perros y cené con la argentina de los leggins insuperables.
Una loca me gritoneó en un estacionamiento.

En un outlet conseguí el ninja dorado que desató las más recientes agitaciones de Mateo.

Ella me llamó para decirme que su esposo ya no la ama.

Estoy a punto de encontrarme un techo propio. La nube oscura, pero necesaria, de la deuda hipotecaria está a punto de hacerle sombra a mi hasta ahora despejado cajón de pasivos.

A veces la vida de uno se abraza a una canción. Hace 17 años en un vips chilango iba yo paseando la enfermedad cuando empezó Perales a cantar. Y de repente estaba yo en casa, en siempre en domingo, acurrucado en la ternura de mi madre; protegido.


4 comentarios:

Guffo Caballero dijo...

No tengo hijos, pero me identifico un chingo con lo que escribes, Eugenio.
Siempre es un placer leerte, aunque no comente. Lo haces bien chingón.
Un abrazo, compadre.

P.D. Te digo lo mismo respecto a todas tus vivencias: modelo internacional, fotógrafo, periodista, padre, viajero, "motonetero", etc... ¿Quién te quita esa riqueza?

Anónimo dijo...

Me encanta leerte!!
16 años después.....

Veronica Garza dijo...

Soy tu fan, me encanta lo que escribes...
Abrazo,
V

Kózmica dijo...

Dices que el amor, igual que llega pasa y el tuyo se marcho por la ventana...

Abrazos para Mateo y para ti.