martes, 18 de mayo de 2010

Mila

Me gustan las mujeres bato. Ojo, no hablo de las marimachas sino de aquellas que conservan su perfumada feminidad mientras comen chuletas de puerco con todo y pellejo gordo. Que limpian el pollo sin náuseas.

Las mujeres bato cargan cosas pesadas porque se saben fuertes. Decoran, pero también taladran. Sostienen la mirada al plomero y al albañil. Le entran a cualquier tema pero sin tono revanchista. No son anti hombres, pero sí les gusta matarnos el gallo. Realmente lo disfrutan.

Se conmueven con el sufrimiento de un gato abandonado que maulla entre los helechos, pero no se paralizan a la hora de lavar el cráneo descalabrado de sus hijos. La sangre les asusta en las películas pero no al interior de su casa.

Las mujeres bato despiden a sus hijos como las mamás de antes, diciendo adiós con la mano hasta que el coche se desaparece por la esquina chata. No anulan el llanto que deviene con la separación, pero ese llanto no las anula tampoco a ellas. Le siguen a lo que sigue.

Todas mis amigas son mujeres bato. Lo fueron también mis novias. Mi esposa lo es. Y mi mamá también.

La mujer bato no está peleada con su belleza. Al contrario, saca partido del asombro -casi sumisión masculina- que logran unas pestañas hacia arriba y los hombros con brillitos. Este tipo de mujer conoce bien el poder conciliador que tiene un tirante de brasier asomado. Su belleza es, está, existe, no le estorba. A nadie le estorba una mujer bato que se sabe hermosa o que se procura la hermosura. Mucho menos son hembras peleadas con su inteligencia. La mujer bato alega y alega y alega. Terca, sí, a veces, pero siempre libre.

Mi cuñada María Pía es una prominente representante de las mujeres bato. Nunca tuve la sospecha, pero la certeza llegó el día que la vi comer una asquerosa lengua de res en salsa verde, y como yo soy un bato muy vieja, le hice caras al platillo mientras ella lo desaparecía con el ritmo pausado pero constante de una aspiradora a bajo voltaje.

El duraznito que aparece a la derecha del blog es Mila, primogénita de Pía y de su esposo Orkan "El Turco", un hombre que nunca se está quieto, excelente fotógrafo, buen catador, gran parrillero, entusiasta opinador de las cosas, vikingo de garganta profunda que no le hace el feo a cualquier licor; fan de la arrachera, de la vida y de lo que se mueve.

Si la pequeñita sale a su mamá, el mundo habrá ganado otra mujer bato. Y ésa es una gran noticia.
Si sale a su papá, ya valió madre.

¡Felicidades!

14 comentarios:

Kózmica dijo...

Bienvenida Mila. Se ve preciosa en la foto.

Nunca había escucha eso de mujer bato...me llegó :D

Un abrazo

Pia dijo...

Que padre post cuñis! Ya te estañaba, gracias, espero que pronto la conzcas en vivo. love, P.

Chalí dijo...

Mi estimado:

Es un placer leerte. En serio.
Rara vez paso por tus tierras, pero al empezar a leer una línea es prácticamente imposible separarte del resto de tu escrito.

No sólo te admiro por tu calidad humana, sino por tu fina creatividad.

Felicidades.

Mientras tanto, yo seguiré con mis leperadas, jeje.
Un abrazo

Chalí

Sergio David Lara Castañeda dijo...

Me gusta mucho lo que escribes.

Igual felicidades a los padres.

Me tomo la libertad (espero no te moleste) de distribuir este post en mi facebook. Tu autoria u intacta.

Ministry of Silly Walks dijo...

Hola, hola. Creo que entiendo tu punto. Creo que hablas de las mujeres que se conforman a un rol asignado (el de la fragilidad, la emoción sobre la razón y la debilidad) y las otras mujeres, las que están continuamente construyendo su identidad porque esos cánones no les van, porque se saben fuertes y no piensan aparentar.
No es necesario que le agregues a "mujeres" el apelativo de "bato", porque todas las características que describes de las mujeres-bato, son tan propias de los hombres fuertes como de las mujeres fuertes (y viceversa en sentido contrario). Las mujeres no necesitamos un apelativo masculino para demostrar la valía. No debiéramos necesitarlo.

La foto la tomó el papá? Es hermosa, la nena está divina. Un besito a ella y a tu familia.

Julio C324r dijo...

Todo está dicho. Buen post!

Ann dijo...

Felicidades a Pía y al Turco, les quedo re-bonita, seguro que si sale a la madre!


Gracias por la definición de mujer-bato, me la apropiare por que me siento plenamente identificada en ella, gracias de nuevo.

saludos!

Lau dijo...

felicidades a los nuevos padres!! que hermosa bebita!!! que buen pot de las mujeres bato!!

MLD dijo...

HAY ALGO QUE ME PUSO A PENSAR TU POST FLACO, ES QUE EL SPOCK ESTA RODEADO DE MUJERES-BATO...EN CUALQUIERA DE SUS MODALIDADES, CHECALE Y VERAS.... A MI ME DA UNA HUEVA TREMENDA HACER QUE LA TELE SE VEA BIEN Y GUERA USA TODAS LAS HERRAMIENTAS INCLUSIVE PINZAS ESPECIALES PARA ARREGLAR EL PROBLEMA, ES UN PEQUENO EJEMPLO...ESTOY CONTIGO
POR CIERTO HAY PEDA DEL JARJIO!!!

Cabrón Insensible dijo...

Por un momento pensé que te referías a las que vienen con fusca, me da gusto que no haya sido así, a mí también me gustan las mujeres como las describes en este post.

Yo, la que no soy yo dijo...

Yo soy totalmente una mujer bato...te puedo decir qur a veces causa problemas con los hombres que esperan que una chava sea niña-niña

Pancake dijo...

En horabuena para tu cuñada. :)

Marxe dijo...

Coincido con Ministry. Las mujeres bato, es decir, las mujeres de verdad, somos simplemente mujeres fuertes y no necesitamos de un apelativo masculino para definirnos, pero si esto le facilita el entendimiento a los demás, pues ni hablar, por algún lugar se tiene que empezar.

Me encantó tu post, y con tu permiso, lo incluiré en mi blog de Transformaxion.

Felicidades a los orgullosos padres y a la preciosa Mila cuya llegada acaba de contribuir con la hermosura del mundo.

Marxe dijo...

Coincido con Ministry. Las mujeres bato, es decir, las mujeres de verdad, somos simplemente mujeres fuertes y no necesitamos de un apelativo masculino para definirnos, pero si esto le facilita el entendimiento a los demás, pues ni hablar, por algún lugar se tiene que empezar.

Me encantó tu post, y con tu permiso, lo incluiré en mi blog de Transformaxion.

Felicidades a los orgullosos padres y a la preciosa Mila cuya llegada acaba de contribuir con la hermosura del mundo.