lunes, 10 de marzo de 2014

Drama King

El otro día que llovió mucho pasé por Mateo a su colegio y traía él un paraguas de Cars.
Me la pasé todo el día con él. Pa' allá y pa' acá.
Lo dejé en la noche en su casa y me fui a mi hogarcito.
Antes de dormir hice un repaso mental con lo mejor del día.
En primer lugar estaba el recuerdo de haber visto a Rayo McQueen en el mango del paraguas.
Snif.

viernes, 7 de marzo de 2014

Sor y Ana

Cuando firmas las escrituras compras una casa; pero es hasta que prendes la estufa cuando tienes un hogar. Quien no cocina en su techo tiene apenas un dormitorio; el fuego, el olor de los alimentos, son el hogar. Unas quesadillas producen un nido.

En su más mínima expresión Soriana es un súper, pero también es la oportunidad de reactivar un refrigerador. Tengo algunos meses de dormir en mi departamento pero fue hasta hace muy poco que me preparé de comer. Y desde entonces, ahora sí, allí vivo.

ROLITA POR FAVOR.-


viernes, 14 de febrero de 2014

Equis Valentín

Todavía me quedan ganas de enrollarme en los conflictos del amor de pareja. Aún espero a la mujer que habrá de apendejarme gacho. Me gusta mucho eso de estar enamorado, de pasar el día enredado a unas nalgas, empalagado a un olor, sumido a un tono de voz único, fascinado a un peinado. No le he perdido ni la fe ni el apetito a esa locura por más que haya padecido la imposibilidad de las relaciones humanas.

El amor es una decisión y una suma de coincidencias. Es un derrumbe de químicos. Un ave inasible. La demencia perfumada. Enamorarse es inaugurar un conflicto de espacio porque sólo cabes en el sitio en donde está tu objeto amado. Y luego el mundo se te hace muy corto; el universo se convierte en una cama, una cocina, un cajón de estacionamiento en donde ella te mira como narciso miraba la fuente.

Ya lo he dicho, el amor es una incomodidad, un brusco aprendizaje. Ese lío apenas se suaviza con los adornos que del amor son propios: los besos, los abrazos, la penetración; de otra manera estar enamorado sería una incomodidad muy cruel, sin premios. Menos mal que el trámite viene acompañado de las fiestas de la piel (si no, nadie le entraba).

Yo sí creo. Sigo creyendo. Mi existencia, casi toda, está dirigida a la apetencia de reencontrarme con el amor.
Una vez más y hasta que dure.

OTRA VEZ MATEO.- Mi hijo me ha regalado los mejores fines de semana de mi vida. Crece mi chaparrito. Tengo decenas, cientos, de imágenes suyas. Anoche se puso su mochila al hombro y caminó hasta el carro con el peinado recién bañado y con el andar de quien se translada adormilado. Esa polaroid que retraté en mi memoria, en un acto tan simple, me inundó de ternura. Otro día corrió hacia un brincolín, pero no corrió como los adultos sino como los niños: intercalando un pie con otro en pequeños brincos avanzando como jinete. Se le movía el gallillo del pelo. En ese momento, frente a mis ojos, volvió a saludarme eso que yo llamo Dios.

QUÉ BUENA VERSIÓN.- Un clásico del cuarto de enmedio.


jueves, 23 de enero de 2014

Entro y salgo

Varias veces al día entro a ese fino pero no cómodo espacio de mi memoria en el que aún están tus cosas, tus olores, tus besos y tus reproches. Las mismas veces que entro, salgo; para no quedarme,  para no moverle a nada.

PUNTO Y APARTE.- ¿Te acuerdas, Eddie, de aquéllas fugas?


viernes, 10 de enero de 2014

Año nuevo

Dos horas antes de que el 2013 terminara, fuimos a comprar tacos de sirlón.

Mientras nuestra orden estaba lista, jugamos voto en el estacionamiento del changarro y liberamos un fósil de vecindad: una pieza de periódico arrugado en forma de t-rex que estaba pegada al suelo y que Mateo quiso llevarse sin dar más explicaciones.

Cenamos en casa de los abuelos. El comedor olía a pico de gallo y a limón exprimido. Luego del banquete a dos salsas, nos fuimos a la tele, escuchamos 12 campanadas artificiales y aplaudimos en un desafinado cuarteto de palmas.

Nos fuimos a dormir sin novedad ni cambio. Al día siguiente lo único distinto fue el inicio de esa costumbre, ahora ya asentada, de cambiar en la mente el 3 por el 4.

GRAN FINAL.- La última frase, el contexto, el brinquito que da Helena Bonham Carter y, claro, la rolita de Pixies. Qué buen final.


viernes, 27 de diciembre de 2013

Mi batalla

Hoy en la mañana me agarré a madrazos con mi edipo; no parece que le vaya ganando, pero al menos ya prendí la luz, ya sé dónde anda, y ya vi dónde centrarle los derechazos. Nos alumbra el mismo fuego, hemos hecho el mismo camino, pero ya estuvo bueno; ya quiero ser; me urge ser.

Destetarse no es mudarse de techo en techo según a como venga la renta; no es comprar departamento, no es titularse ni agarrar un empleo; madurar es cambiarse los pantalones cortos por los largos; es ser lo que seré al dejar de ser ese niño que todavía soy.

Y en el fondo, en las orillas, en el codo de esta tubería flota la certeza de que todavía la extraño, sin que esto quiera decir otra cosa que eso: la extraño. Ayer mucho.

Rolita por favor.-


lunes, 25 de noviembre de 2013

Se7en

Hoy hace siete años los involucrados estábamos todos turulecos en el hospital esperando el primer grito de quien sería el llorón más simpático de aquél día. La madre del crío aguantó vara en un parto que duró 24 horas. Afuera del cuarto se ...montó un plantón estilo los maestros de Oaxaca, pero lleno de familiares y amigos cariñosos y amables. (Nene en primera fila). Ves a tu hijo nacer y ves a Dios. Con el tiempo entiendes el significado de la palabra "bendiciones", te acostumbras a maldormir y a oler poposes y pipises. La paternidad es entre otras muchas cosas una estimulante incomodidad. Ahí te la llevas entre culpas por jamás dar el ancho según las méndigas exigencias propias o ajenas, y ahí estás todo los días bañado de asombro porque el bebé abre los ojos y te sonríe. La forma más natural de volver a confiar en la especie humana es teniendo un hijo. Y ahora sí, de repente te importa mucho que el mundo sea un lugar mejor para ese pedacito de caos que nomás demanda comida, tiempo, bici y nintendo. Todo mi agradecimiento a la Maga por cofundar mi mayor tesoro. Todos mis besos de hoy son para Mateo, mi hijo, el más amado.